Plasmar todos los pensamientos en palabras es tan fácil con ciertas personas que te vas maravillando a medida que van saliendo de tu propia boca. Cómo parece que la otra persona te da un brazo para apoyarte y eres capaz de cargar todo tu peso sin miedo a caer en el vacío. Tiene un nombre: confianza.
Me fascina el modo que esta se abre hueco en tu vida, te da alas para que otra persona sea capaz de comprenderte, de entenderte en su absoluto o aún mejor en corresponderte con esa respuesta que esperas aunque siempre llega en una sorpresa
La persona es totalmente social, y cada día me doy más cuenta de ello. Cómo dependemos de los otros, unos más y otros menos, para ser nosotros, es que ¿a caso se le puede llamar nosotros si no hay otro con quien compararnos? Porque claro tenemos dos dimensiones distinguidas: lo que los demás piensan de nosotros, que puede ser positivo o no tanto, y lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. El problema está cuando una cosa depende de la otra, vamos cuesta abajo y sin frenos. ¿Por qué nos afecta tanto lo que otros nos digan? Por qué nos hacen sentir mal palabras ajenas que ya de entrada reconocemos como mentiras, o como malas y tendemos a rechazarlas, pero luego siempre las pasamos por el filtro del yo y acaban formando parte de nosotros? Qué sentido tienen esas “mentiras”. Creo que algo a analizar no serían el significado de las mismas, sino el sentido de nuestra reacción ante ellas. Sólo hay una palabra que me viene a la cabeza: decepción.
De entrada creo que todas las personas son buenas, al menos en parte y es cuando su parte cruel, despiadada y celosa rompe esa armonía cuando desata la ira, los celos y la tontería exagerada cuando la persona es mala. Me llaman ilusa, y lo soy, pero no por ello voy a dejar de pensar así. Creo que mentira o verdad creerlo me hace esperar más de la gente y me permite ser feliz en mi medida. Por tanto si todos somos buenos, ¿qué se rompe en nosotros cuando nos invade el odio?
Peor aún, qué sentimos cuando el otro nos hace daño: lástima, rencor: pena! Nos da pena haber gastado tiempo en esa persona, nos decepciona nos deja caer ese brazo que nos sujetaba firmemente y no nos deja subir como tenemos que… cuando una persona nos falla, nos duele, pero nunca entenderé por qué acabamos sintiéndonos culpables nosotros mismos, sentimos lástima y le deseamos lo mejor. Eso sí: a mí no me vuelve a engañar, al menos no del mismo modo. Me siento egoísta diciendo esto, pero creo que la vida no es lo suficientemente larga como para entablar amistadas largas, duraderas y sufridas si realmente no nos aporta nada a nuestra vida. Sería como tirar dinero al río: se va y no vuelve, y creo que siendo mortales no tenemos mucho tiempo que perder
Entonces nos habíamos quedado en la confianza. ¿Y eso de que confías en quien menos te esperas? Confías en una persona que yo creo que realmente eliges porque sí, eliges sin más, los escoges a punta de dedo y te lanzas a ver qué pasa. Unos tienen más facilidad y otros menos, supongo que enfrascando el pasado en la personalidad. Me encantaría tener a más gente a la que lanzarme con los ojos cerrados. No es que me falten colchones, es que me faltan alas. So yo, no ellos, pero como antes he dicho: eso sale, no se crea y no creo que sea cuestión tanto de tiempo, sino de conexión. Hay gente con la que conectas, que te ve reflejada, que sabes que llorarán contigo si es necesario y que se reirán de ti cuando algo de lo que digas les parezca disparatado. No hablo de amistad, pues considero que tengo muchos amigos y buenísimos y especiales todos y cada uno de ellos, pero no por eso tengo confianza en todos ellos.
Y cómo encontrar ese momento en el que uno de los dos se explaya y cuenta mil y una batallitas, cosas que impactan, que reconoces que han impactado en la vida de la otra persona hasta el punto de afectar a su propia forma de vida, de razonar, de concebir el mundo y del trato con las personas. ¿Por qué hay gente que se dedica a destruir historias, pasado y basarse en la mentira? Es cierto que somos como somos por lo que hemos vivido, y aunque hace falta archivar esa información creo que nunca se olvida y eso nos hace ser quienes somos…
Perfecto, nadie es perfecto y creo que es lo que más me gusta de las personas: las cualidades que las definen les permiten ser ellas, y hay que dar gracias por todas esas cositas diarias que tienen y que te hacen estar así. Gracias por todas esas pequeñas aplicaciones a una vida lineal y aburrida que te permiten salirte de la monotonía, de vivir, que es en lo que consiste. Creo que no me aburriría de enumerar cosas bonitas que tienen los demás. Y estoy completamente de acuerdo en que decírselo, recordárselo de vez en cuando les debe hacer felices, ¿a quién no le ha gustado que les digan: me encanta tu risa, o qué bonita expresión!? ¿Cuesta tanto realmente fijarse en los detalles de los demás y maravillarse por ellos? Me pasaría el día maravillada… pero el problema llega cuando miras hacia ti. Cuando no miras alrededor sino hacia dentro, o contra el espejo si es que lo quieres hacer más material. Y mira y ¿qué piensas? Realmente, ¿nunca te lo has planteado realmente? Hace my poco me preguntaron: ¿Qué es lo que más valoras de ti? ¿Qué te ves bueno? Y en cierto modo me quedé en blanco, completamente en blanco. Miraba hacia mi interior y vi que era un mundo completamente desconocido, sin límites y no sabía por dónde empezar. ¿Me gusta mi cara? Me gusta mi tono de voz? Y si empezamos por lo psíquico creo que eso no era ni plantearlo, eso era ya tirarse a la nada a esperar una respuesta divina. ¿Qué es lo que más aprecias? Respondía la voz. Buff, aún sigo pensando en ese mal momento, momento de ser consciente de mi poca autoafirmación de mi poco yo, de darme cuenta de estar desnuda ante mí misma y no reconocerme, no conocerme, porque para reconocer se debe haber producido ese otro proceso antes. Y tras varios días pensando… ahí sigo, sin contestar. Es que ¿realmente sois capaces de saberlo? ¿O soy yo la única que se confunde en estos terrenos? Alucino, alucino con lo consciente que ahora soy de lo poco que me conozco. Es como cuando vimos en claves de la cultura que cuanto más conoces, más consciente eres e todo lo que desconoces, y siendo este un proceso continuo creo que nuestra frustración va en aumento por momentos. Siempre pasa, empiezas estudiando algo, y luego dices: y ¿después? Antes no te había preguntado siquiera que existía eso, simplemente ahí estaba en el temario, per cuando lo piensas empiezas como un niño de cinco años a divagar y preguntar, ¿por qué? Eso querría yo saber: el por qué de todas las cosas, de todo sin excepción, pero creo que la agonía la debemos dejar de lado. Por ahora lo que está en mi mano, y en la de los de alrededor. Hoy me he propuesto escuchar al que está, porque ciertamente mucha gente está, y peor que tú, así que habrá que aprender a hacer oídos.
Gracias por esa conversación, me salvó la vida, y espero que sea la primera de infinidad. ¿Cómo podemos llegar a sentir añoranza por algo que nunca tuvimos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario