martes, 15 de febrero de 2011

reloj: desaparece!

En este momento desearía no haber tenido nunca reloj. Reloj que paraba el tiempo o que tan solo lo desaceleraba en dichas ocasiones. y me daba tiempo a hacerlo todo.




Sin embargo ya entonces eran demasiadas cosas, que juntas creaban un yo-ocupado y multitarea. Ahora que esas acciones repercuten más en mi persona, que tienen no solo acción sino reflexión sobre sí misma cogida de la mano... Es imposible meter esa cantidad de cosas. Ahora me encantaría tener la sencillez de un perro que sigue su instinto de supervivencia y no se plantea más allá de lo que tiene ante sus narices. No tiene pasado, y no busca un futuro. Solo tiene un presente que vivir.



Los recuerdos son bonitos cuando permanecen recuerdos, al igual que el futuro cuando sus proyecciones se mantienen en él.



Espero que mi escala temporal vuelva a su sitio pronto. Yo estoy aquí y ahora aunque mi cabeza siga deambulando temporalmente.

jueves, 10 de febrero de 2011

blanco como la nieve, rojo como la sagre.

Cerré los ojos y le vi: Leo. Yo era un Leo aunque de distinta forma. Los abrí, un libro. Lo apreté con fuerza y respiré hondo. Lo acaricié y supe que aprender es tremendamente fácil cuando te dejan. Lo miré con ojos tristes de pensar que se había acabado. Lo releeré, pero seguirá teniendo el mismo final. Espero seguir descubriendo en él.


Colores, vacío y silencio. El miedo a la nada y el todo. Luz y oscuridad observando desde una sombra gris. Paz. No comprendo, pero me da paz.

Lo huelo, inspiro, huele a tranquilidad.

Lo miro y con bordes gastados me recuerdan que lo he paseado por toda la ciudad, luchando en el bolso contra mis bolígrafos, llaves y tecnologías inútiles sin las que sé vivir. Lo he visto en la mesa, en la estantería incluso deambulando por el salón. Demasiado tiempo he estado sin agarrarlo. Sin embargo agradezco el tiempo de reflexión entre página y página.

Miro esos ojos verdes y me parecen tristes, pero me dan fuerza y me recuerdan que soy yo la única que puede cambiar las cosas. Miro para adentro y me veo, pero no veo nada, aún vacía pero tan repleta de cosas.

Hacía tiempo que no oía silencio. Antes me daba miedo, al igual que el blanco. Pero últimamente lo echo de menos. Leo, quizás él, me ha ayudado a vivir el blanco. A pensar el blanco. A ser blanco. Hacía tiempo que no deseaba estar en otro lugar. Hacía tiempo en que en mi mente sólo había una única cosa que eclipsaba al resto de mi mundo. Sin poder mirar el reloj, sin matarme las manos, sin que sangre corra de mis labios y sin que el estruendo de mis articulaciones gastadas sonaran en el ambiente bibliotecario. Creo que voy a seguir leyendo. Por ahora, lo único que me calma y crece al mismo tiempo.

Gracias Alessandro

el "yo" en las cosas

“la televisión castra nuestra creatividad”. Esta frase me ha hecho despertar hoy. Me llamaba la atención la cara de mis padres aquel día en eurodisney cuando lo que veían era el castillo de la cenicienta, a ET volar o dinosaurios que se movían y rugían. Eso no había salido de más que sus cabezas o lo que sus palabras vagamente consiguieron describir. Sin embargo ahí estaba. Por un lado alucinas, te asombras y contemplas lo maravilloso que es. Por otro lado es triste.


La primera vez que experimenté qué mal hace la imagen hecha por otro fue cuando vi la película de Harry Potter. En mi cabeza todo era diferente. Por mucho que se adaptase al libro, un libro te deja volar, te deja ser tú y cuando te describe algo como bello, es tu bello lo que ves. Cuando te dice que algo es feo, es tu concepto de feo lo que sale en tu cabeza. Sin embargo, cuando nos lo ponen por delante, es como si nos quitaran protagonismo, nos dejan sin posibilidad de cambio, de riqueza, de todo. Cuando dicen una imagen vale más que mil palabras, n creo que sea del todo cierto. ¿Y el entusiasmo de esas palabras? ¿y el significado colateral que le concedes con el tono? Eso no se ve en una imagen. Expresión, quizás, pero ya no es tuya sino suya. Sigo pensando que la imagen te puede estropear mucho.

No es lo mismo cuando oyes una canción que cuando eres tú el que la canta. Obviamente no soy ninguna Aretha Frankling pero es diferente. Pausas, gestos y medias sonrisas que te permiten hacerla tuya. Lo mismo con un libro. Le das tu toque, tu cosa tu tú y no hay más.

Me gustaría ponerle a todo mi vida más de yo yo, y menos de lo demás.

into the night: Santana con Chad Kroeger

jueves, 3 de febrero de 2011

una tarde no como otra cualquiera

warum kann ich mit dir lacheln und mir mir kann ich nicht? warum konnte ich ruhig sein und jetzt bin ich in einen Gewitz? warum kann ich heute auf Deutsch denken, und Spanische ist einen sehr weit weg Sprache?
ich vermisse meinen altes Leben, mit die gleiche Freunde, mit die gleiche Situationen. aber jetzt bin ich in einen verschiedene Land, verschiedene Leute.

Entschuldigung für diesen Brief, kann ich nicht heute mir erklären.

canción: hey now de Augustana