La primera vez que experimenté qué mal hace la imagen hecha por otro fue cuando vi la película de Harry Potter. En mi cabeza todo era diferente. Por mucho que se adaptase al libro, un libro te deja volar, te deja ser tú y cuando te describe algo como bello, es tu bello lo que ves. Cuando te dice que algo es feo, es tu concepto de feo lo que sale en tu cabeza. Sin embargo, cuando nos lo ponen por delante, es como si nos quitaran protagonismo, nos dejan sin posibilidad de cambio, de riqueza, de todo. Cuando dicen una imagen vale más que mil palabras, n creo que sea del todo cierto. ¿Y el entusiasmo de esas palabras? ¿y el significado colateral que le concedes con el tono? Eso no se ve en una imagen. Expresión, quizás, pero ya no es tuya sino suya. Sigo pensando que la imagen te puede estropear mucho.
No es lo mismo cuando oyes una canción que cuando eres tú el que la canta. Obviamente no soy ninguna Aretha Frankling pero es diferente. Pausas, gestos y medias sonrisas que te permiten hacerla tuya. Lo mismo con un libro. Le das tu toque, tu cosa tu tú y no hay más.
Me gustaría ponerle a todo mi vida más de yo yo, y menos de lo demás.

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