17 de abril de 2010, qué día tan grande.
Todo comienza con un madrugón y mañana intensiva de fisio. La tarde comienza con su siesta tan refortificadora como siempre. Horita de neuro sobre los sistemas somatosensoriales y ahí comienza la aventura. Salgo corriendo a mi habitación, cojo todo lo necesario y a las 6 en la piedra. Salimos, rumbo: Carrefour! Tomamos un carrito y a lo Fernando Alonso recorremostodo en busca de pan, picos vs colines vs kikos vs palitos de pan (el grupo que íbamos más heterogéneo: difícil), pavo, queso, philadelphia, agua, espetec a rodajas y corriendo a caja que no es temprano. Salimos las 4 locas de allí rumbo a casi-francia: Irún. Componentes del coche: al volante, conduciendo maravillosamente aun siendo mujer, que no tiene nada que ver, una asturiana veraneante en Cádiz, arquitecta nocturna de profesión. De copiloto, vasca de Vergara euskera parlante, o multilingüe porque como le dé, las gracias te las da en catalán, y médico de profesión (esperemos que cardio). Detrás, pero no por ello menos importate, dos servidoras y entregadas a la causa. Primero una canaria loca por fito, de broma fácil, chistosa hasta morir, exagerada un rato y también médico de profesión. Y por último, la servidora por ecelencia, gaditana poco exagerada, callada y de baja voz, tranquila y con un moreno espectacular, también médico y una friki irremediable de la fisiología, osease moi.
Comenzamos esta aventura haciendo bocata, señores os prometo que es toda una experiencia: romper pan con las manos, abrir un paquete de pavo, de esos que contiene liquidillo dentro que nuna sirve pan a más que pa manchar, abrir el queso, comer papas, picos y espetec mientras tanto, todo encima de una sábana para no manchar el coche y pasándonos los números de teléfono por si teníamos problemas alguna. Todo eso a la vez, y luego dicen que no es cierto que las mujeres hacemos muchas cosas a la vez. Todo esto sin contar las increíbles curvitas de los nortes. Si nos ve la poli creo que gitanos es lo que menos nos podrían haber llamado, y ni por decir queda que nos registrarían hasta los bajos del coche.
Después de equivocarnos de calle, no te enfades patri, llegamos a un parking que cobraban 5 pavos, muy jarto… pero bueno, qué le vamos a hacer… nos ponemos en la cola y en cuestión de minutos eso empieza a avanzar. El concierto era a las 9 pero a las 8.15 ya estábamos entrando, así que visita a los baños y directas a primera fila (bueno segunda porque delante había dos engendros que no nos dejaban ponernos en primera, pero muy buena vista y despejado). Primero salen los de La Cabra Mecánica. Yo no sabía porqué pero me sonaban mucho y en cuanto le dedicaron una canción a María Jiménez ya lo entendí todo. Entre palmitas, bailoteos e invenciones de canciones llegamos a las 10 de la noche. Entonces se van, esperamos el momento perfecto, pero por temas técnicas y de ese estilo lo único que vimos en la primera media hora fue a un negro-blanco, como dice Gara, subiéndose como un mono a arreglar unos focos… así que comienza, empieza a sonar, ponen un video de comic de presentación presentando el concreto estilo de fito en todo su esplendor: se queda dormido, roba una moto, llega tarde pero sale en el justo momento. Todo con su cigarrito.
la gente eufórica grita con todas sus fuerzas y ahí salen. Increíble pero cierto. Yo en primera fila a unos 4 metros de fito, un ídolo. La música espectacular, la voz perfecta, un directo increíble. Un constante cambio de animadas y lentas, nuevas y antiguas, euskera y castellano, todo una mezcla única. Dando gracias por todo absolutamente, como si de nosotros dependiese su existencia. Alucinante su presencia en el escenario, lo llenaba, lo recorría corriendo saltando dando todo de sí en cada centímetro de aquel lugar. Mil y un recuerdo se me vinieron a la cabeza, pero lo que más em gustó de todo eso es sencillamente que era yo, que estaba con la más amplia de mis sonrisas, estaba feliz, contenta, con un sentimiento de completo absoluto. Fallé e la letra de una sola canción, supongo que de platero y tú, pero tampoco tiene demasiado perdón. Estar saltando allí, compartiendo ese omento con mis compañeras de viaje, esas locas que gritaban, bailaban saltaban, recordaban buenos y malos momentos de sus vidas pero no por ellos dejaban de sonreír.
Ahora lo pienso y es tan absurdo ponerse eufórica por cuatro palabras y media nota… sin embargo, lo es todo, en ese momento lo das todo, quieres bailar cantar y todo lo que se ponga por delante. Porque nunca comprendí bien qué es un ídolo, qué es una persona que lo representa todo. No diría que fito es un ídolo, pero para mí es un héroe. Me alegra mis buenos momentos y me anima en los malos. Me recoge con sus canciones y versos como si fuese un abrazo que llevas esperando tanto. Hace que saques lo mejor de ti y que seas tú mismo. Algo tan absurdo como repetir palabras de otro, en definitiva eso es cantar. Pero en el momento la haces tuya, y ves reflejada tu vida en esas canciones, frases tan buenas y tan poco coherentes. Frases que te llenan tanto sin decir nada.
Lo pasé demasiado bien. Otras dos cosas importantes del concierto fueron: cuando fito de repente dice: todos sois mi hilo conductor que nos hacéis estar aquí. No es tan diferente este público de Irún que otro que puede estar escuchándome en Cádiz. Entonces yo, como energúmena inútil cojo y grito, y como medio lugar se me queda mirando, jajaj y yo sin acordarme que el Cádiz ascendió en Irún, a veces soy inútil. Mejor calladita Lolina, mejor calladita. Pero bueno, ahí estaba yo que desde el alma recibí una señal qué grande eres personajillo.
Otra cosa fue el hilo que crea con los saludos. Graba un saludo en el concierto como para el próximo destino y así los une. Yo vi el de Pamplona y mandamos uno pa Albacete. Qué divertido.
Luego al salir y cantar 4 canciones de despedida, ya se marcharon con ese arte de enganchar el cigarrillo e la guitarra, o de tirarlo a la bota que rebote y cogerlo de nuevo. Qué artista, aunque solo sea por impresionar a las masas, me sentí de la masa. Y no me importa nada.
Quiero volver, es extraño pero ese momento fue único. Qué poco queda para el próximo porque pienso ir…
Así que ya en el coche rumbo a Goi íbamos escuchando delincuentes, dj Lolina estropea el cachivache de patri, se arregla solito y seguimos caminito a casa. A la cama y al día siguiente hincar codos como campeona. No sé realmente qué repercusión tendrá en mis estudios, pero eso sí: me despejó y demostró que hay que seguir, porque
no estamos muertos.Una última cosa: eskerrik asko Eli, Gara y Patri.