
Hoy no estoy dispuesta a contar esas idealidades que de vez en cuando pasan por mi cabeza. Hoy es una realidad y considero que forma parte de mí como todo lo demás. Un lío, en eso estoy metida.
Estos días me he dado cuenta el cambio abismal que pego en un lugar y en otro, dos Lolinas completamente distintas, pero en esencia la misma. ¿Cómo conseguir que sea la misma, sin que los demás se decepcionen? También noto que poco a poco éstas se van fusionando, van convirtiéndose en una aunque no sé a cuál de las dos iniciales se aproxima más.
Mi fin de semana: no-farolas-involved, ni borracheras incontroladas, ni locuras excesivas. Sólo yo y mi gente, cosa que me ha gustado. Todos volvimos, y aunque nos decepcionen algunos luego comprobamos que quienes están, están, no se han ido y dudo que l hagan. Gracias a estos, por todo.
Una broma, un chiste, un bordería de x y todos contentos. Cada vez se confirma más esode que el tiempo pone a la gente en su lugar. Me encantan vuestros nuevos estilos: independientes, que piensan y que saben ponerse serios cuando la ocasión lo merece. Veo que maduramos, por separado pero a la vez. Eso me gusta. Hay personas en las que nunca confié o al menos en las que nunca imaginé que me apoyaría para contar algo de mí, tan importante pero tan yo. Personas que a distancia reconocen mi estado de ánimo o que simplemente saben cuando preguntar. Un amigo me dijo esta frase: “uno hace lo que quiere, y cuando quiere. Solo se actúa acorde a lo que deseas y para esto no existen excusas, ni falsedades. Verse es una necesidad para algunos, un exceso para otros. Y cuando lo necesitas propones tus prioridades y divides tu tiempo. Siempre hay tiempo para lo importante”. Esa frase define perfectamente estas vacaciones. Quien de verdad importa, ha estado ahí, ha querido venir, saludar, ver o pasar un café.
El puerto: ese lugar que queremos pero ni idea de por qué: no queda botellón legal decente, las discotecas abiertas son un asco, ahora en nuestro bar nos piden pagar la consumición de antemano asfixiándote desde el primer instante, cierran lugares y no asfaltan mi calle .. pero seguimos queriendo venir, porque no es el lugar, sino lo que hemos hecho con él. Lo que hemos vivido y lo que seguimos construyendo nosotros estando, sólo estando. No prestamos atención al lugar sólo nos miramos nosotros y nos reímos juntos que es lo que importa.
Muchos cambiamos al venir, y volvemos a hacerlo al irnos. Quien es el verdadero yo? Tan segura- pero insegura, tan lista pero tan tonta, tan agradable pero tan borde, tan yo y solo tan yo. Una persona bipolar acorde a su entorno que no el deja ser libre por absurdos complejos personales. El peor enemigo es uno mismo, ya lo dijeron diversos autores. Menos mal que aún me queda la capacidad para maravillarme, ese instinto de conocer, saber más, todo y distinto, curiosa por naturaleza. Eso me queda firme, aquí y allá. Sigo queriendo saber quién soy y quien no, no quiero que me definan. Quiero poder hacerlo yo sola, al menos parcialmente. Quiero estar orgullosa de mí misma, por lo que soy, pero para esto aún queda bastante. Una palmadita de un amigo ayuda, pero no es hasta que uno mismo lo procesa, lo entiende y lo afirma, cuando uno está seguro de quién es y qué quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario