martes, 14 de febrero de 2012

Tónica

Tónica: dulce pasado con amarga madurez.

Palabras que no termino de comprender. La tónica. Con 21 años y sigue sin gustarme la tónica. es eso normal? no lo entiendo. Cuando eres pequeño todo el mundo te dice que cuando seas mayor te gustarán otras cosas como el café, aquella bebida amarga que se arrastraba por tu garganta y que ahora en fuerza vital básica en mi despertar cada mañana. no sólo por necesidad, también por gusto.
La cerveza. Empezamos a beberla porque era lo barato que te mantenía contentito allá en tempranas juventudes. Creo que no quiero seguir hablando de los comienzos de la cerveza, podría comprometer mi estatus. Sin embargo es esa rubia que te acompaña en tardes de charlas interminables, esos fines de exámenes con los colegas. Ese día parece que le han metido doble dosis de alcohol porque a la segunda dices tonterías. Estoy convencida que ese delirio proviene de una queja del cuerpo hacia tanta información ingerida en un solo mes. Pero esa cervecita con ese pintxo de tortilla (para los sureños, el pintxo pamplonica no es como otro cualquiera, No. es de tamaño industrial, el de tortilla es pa morirse).  Y esas San Miguel en el Out, o esas litronas en la playita, esa pinta del Babaloo... Ni hablar de la cerveza alemana. Toda una experiencia, una cerveza que duró un mes y medio. Unas locuras incontables frente a profundas conversaciones con amigos de verdad.
Sin embargo, ahí te encuentro pimiento. No te soporto. y pese a que camuflado en un buen gazpacho andalú eres único... Prefiero tenerte fuera de mi vida.
Esto qué significa? que puede que no me guste nunca la tónica? es entonces que nunca podré decir: un gintonic, por favor, estando junto a una persona formidable que será mi marido? pues no tiene sentido. me rebelo. quiero que me guste. quiero madurar esa parte de mi. quiero ser capaz de adaptarme a mil situaciones sin tener que sufrir una metamorfosis. Maduramos poco a poco, cierto es. Cada día un paso más. Aunque hay cosas de tí que no cambian, como el pimiento, sin embargo otras las transformas en tu yo, el de ahora, y no el de antes. No es vender tu alma al diablo. Es aliarte con él para ser capaz de decidir qué quieres hacer con tu vida. porque todo está en relación con la realidad no? con el autoestima y la confianza.
En estos tiempos que corren, ya sólo se me ocurre pensar: “La comparsa es como la tónica, al final te acaba gustando”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario