Hay días en los que adoraría sentarme delante de la ventana y solo mirar. quiero poder pararme y mirar a mi alrededor. Deseo ver todo lo que me rodea sin que haya un reloj que cuente los minutos de mi contemplación.
Hay días en los que los recuerdos ganas la propia realidad e inundan tu cabeza constantemente ayudándote a sentirte una privilegiada.
Hay días en los que los deseos toman fuerza, parece que se han unido y se han revolucionado en tu cabeza, lo peor es saber que muchos sólo se quedarán en deseos.
Hay días en los que personas poco cercanas son sentidas como hermanas, próximas, conexión inexplicable que te alegra la existencia diaria.
Hay días en los que te arrepientes de pensar en tonterías, de sentarte a escribir, de escuchar música y sólo querer mirar por la ventana sin salir a vivir la vida. una actitud expectante que para reflexionar sobre ti mismo no está nada mal.
Hay días en los que gente que flota por tu cabeza decide hacer una asentada y no irse de la misma, sino perpetuar más que como un recuerdo sino como una sensación.
Hay días en los que la sensación de felicidad parece desvanecerse y parece de repente sin avisar, sin incentivo, sin motivo.
Hay días en los que te preguntas cuántas fotos has hecho y con cuánta gente te has relacionado, conocido, besado.
Hay días en los que te preguntas que cuál fue el motivo para que en los países del sur se de un beso en los del norte la mano.
Hay días en los que todas tus ideas parecen tomar forma, cuando menos tiempo y utensilios tienes para manejarlas.
Hay días en los que una imagen te hace llorar de felicidad y la siguiente te recuerda lo inocente que fuiste. otra te hace ver la amistad, la siguiente traición, otra la conveniencia otra el regalo gratuito de la alegría. en otra sinceridad, hipocresía, pasión e indiferencia. Personas con muchas caras, pero pocas caras para tantas personas.
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