lunes, 8 de noviembre de 2010

futuro? presente!!


Suena el despertador y comienza un nuevo día, ay! Me casi me quedo dormida!! Ducha, café bebido y corre que no llegas, y hoy en día la gente no es paciente y uno no se puede permitir una queja. Corriendo para arriba y par abajo, ahora coge esto, y recoge lo otro. La ropa sucia aquí, los platos sin fregar allí, ¿quién ha puesto los cojines en el suelo? Y prepara la ropa, que mañana toca. Luego coge la compra, descarga del coche, y vuelve a ponerte las pilas que tenemos que ir a trabajar. No da tiempo a comer así que lo que sea al coche que tenemos que salir ya que si no no llegamos. Toda una tarde intensiva de trabajo, pensando, razonando, estudiando, y ahora coche de vuelta a casa. Llegas y todo desordenado, no hay cena, la cocina está llena de cosas, hay apuntes por todos lados, post-it por toda la casa… alguien aparece gritando, ¡que no hay agua caliente! Te desesperas y dices, ¿cómo soluciono esto? Te vs a sentar en el sofá, pero ves que la lavadora está vacía y la ropa a lavar rebosa del cesto, pones la lavadora y recuerdas que queda poco detergente, y he ido hoy al súper. En fin, peor , lavan los negritos en África solo con agua. Lavadora puesta y puff, se me han quitado las ganas de cenar. Me siento, cojo un libro o una revista y caigo rendida, me despiertan y vete a la cama anda! Entonces te metes en la cama y se acabó. Ese ha sido el día.
¿ no os parece triste? Habéis visto algún tipo de diversión en todo esto? Dónde está el ocio? Lo peor de todo es que es mi reflejo, ansiedad e prisa, estrés de organización, búsqueda de cosas y luego única meta la cama. Esto no es felicidad. A nadie le gusta trabajar, y si le gusta, lo que le gusta es su trabajo. Adoro mi carrera, pero ponerme a estudiar es de lo más aburrido y perezoso, pero eso es el deber. Lo peor es que el deber no tienen límites. Desde que te levantas tienes mil cosas que hacer. Tener que hacer. Obligación. Pues sí, deberes y obligaciones, en eso se resume ser mayor. Hace gracia como cuando eres pequeño y te dicen: cuando seas mayor lo sabrás. Pues no. No es que lo sepas, es que como no tienes tiempo como para pensarlo te olvidas de ello o lo asumes sin causa. La edad del por qué, osea la de los 5 años, es la edad más curiosa de tu vida. Descubres que las cosas tienen causas y las quieres saber todas. Pro no te da tiempo. La vida está pa vivirla, no pa preguntar por qué hacerlo
Lo peor de todo, vivir en el futuro. Hoy estudias, para que mañana te lo sepas mejor. Hoy comes para que mañana no te desmayes. Hoy haces ejercicio para que mañana no te veas como una foca. Hoy sonríes para mañana no pensar que tuviste un feo pasado. Pero todo esto es feo, muy feo, tan feo que no es pasado, es una mierda. Por qué no vivir el presente? Sí, es un tópico, no lo dudo, pero n hay verdad más cierta. Si no disfrutas del día para qué vivirlo. Para qué esperar al futuro para ser feliz, porque hay que serlo poco a poco. Pero muy poco a poco. Una persona feliz no lo hace por el mañana sino por el ahora.
No quiero ser esa estresada que no disfruta de o que tiene sino que lucha honradamente por un futuro mejor, pero no le da tiempo a pensar que el presente en el que se encuentra es igual o mejor que lo que va a hallar en un futuro. Es triste pensar que el 80% de los adultos viven así. Yo entre ellos, no lo dudo. Pero no quiero hacerlo. Dicen que querer es poder, cierto el dicho, pero aún no he pasado de la mera afirmación. Gracias, porque sin ese estrés no estaría aquí, ni tendría lo que tengo. Pero ahora toca darse cuenta que la vida es mucho más que cuatro pasos a la ligera llegando a un sitio que ni tú ni nadie puede llegar por mí. Me toca a mí. Quiero que te des cuenta de la gran persona que eres, porque dentro de esas ligeras, eres increíble.

jueves, 4 de noviembre de 2010

la comodidad


Es la 1 de la mañana y sin sueño y un cansancio infinito me siento a escribir estas líneas. La comodidad. Podemos decir que estamos cómodos cuando una sonrisa sale instantánea de nuestros labios y no pensamos ni n la postura, ni la gente ni el alrededor, estamos solos con nuestra persona y somos capaces de ignorar la situación en la que vivimos.
Sentí comodidad. En un lugar, oscuro no del todo, con poca luz diría. Me tumbé, cerré los ojos y fui capaz d aíslame del mundo. Escuchaba un tanto de palabras provenientes de una voz conocida, de un amigo. Las sensateces o tonterías, dependiendo del punto de vista, que decía empezaban a tomar forma en mi cabeza. En esa comodidad y bienestar, de un sofá recogido de la mano de Dios, de una mezcla de novedad y costumbre…
Cerré los ojos y decidí que no había lugar alguno en que prefiriese estar que ahí. Estaba bien, o más que bien. Lo suficiente como para no pensar en cómo estaba, y limitarme a dejarme llevar. Sobraban los zapatos, sobraban las bufandas. Solo me resguardé en mi jerséis de lana que me había mandado mi madre. El olor acompañaba el ambiente, la música de fondo a la que no atendía, pero sin ella el momento hubiese sido distinto. Abracé el almohadón y sentí cariño, como si me abrazase a mí misma. Respiraba profundamente y con una paz interior que no sentía hacía tiempo. Estaba tranquila. No había lugar para los agobios, los deberes ni estresses. Simplemente había tiempo para esta y disfrutar del momento. Las palabras en cierto momento sobraron, entonces se hizo el silencio que fue bienvenido como agua de mayo. Y sonreí, pude poner una imagen feliz en mi cabeza, la cual no recuerdo, pero sí recuerdo sentirme feliz.
Si la voluntad me conduce al placer, y el placer significa sentirse feliz en un momento concreto, adoraría tomar voluntariamente todas las buenas elecciones que me condujesen a llegar a ese lugar. Porque me sentía yo, tranquila, pacífica y feliz. Fue efímero, si, pero es lo que más puedo anhelar de todo un fin de semana. Gracias Jimbo, ese sofá de tu salón me salvó de la ignorancia.

lunes, 18 de octubre de 2010

LAS GAFAS


Las gafas: ¿qué son unas gafas? Todas aquellas personas que las llevan dirían que son el camino a la visión, la apertura al mundo que por sí mismos no sería capaz de llevar. Las gafas son como un amigo con el que debes reunirte todos los días para poder aprender ver, contemplar divagar.. bueno es cierto que pa divagar solo te hace falta tu cabeza, pero bueno, también se puede hacer con gafas.
Las gafas, eso que tanto odiaban los antiguos porque parecía que tenían el culo de una botella pegado al ojo, todo para poder ser normal, pero dicha gafa los condenaba como raros, por lo tanto les quitaba toda la normalidad que podían tener. Hoy en día las gafas han ganado otra connotación: estética. Es gracioso como con los años, algo tan criticado y odiado (hasta el punto que hay gente que se opera para remediarlo) se convierte en una prenda de cosmética o un abalorio sin el que salir de casa. Soy culpable a pesar de llevar a menudo lentillas, que al llevar gafas me siento otra persona. Hay días que esas gafas me hacen cara de muerta y aburrida, otra de interesante y otras simplemente pasan desapercibida con mi flequillo. Porque las gafas en mí no son imprescindibles, sí para las clases, pero no para la vida cotidiana. Donde se quite una pantalla o una fijación, mis gafas carecen de valor. Sin embargo, la gafa me deja nitidez, le da cuerpo a las cosas, les da exactitud y precisión. Me permite ver las cosas tal y como son sin ningún tipo de deformación. Es simbólico, completamente, al en mi persona…
¿Por qué siempre que representamos a un profesor o a un científico utilizamos gafas? ¿Y la típica bibliotecaria? ¿O el Einstein de turno? Pues es un poco absurdo aunque nos da confianza. Si llegas al médico y en vez de ver a un joven sin gafas vemos a un señor con ellas, parece que demuestra su desnudez, demuestra que no le da vergüenza… esto sería pasar una frontera, porque conozco a gente que no puede ponerse lentillas y no les queda más remedio.
A mí las gafas además me parecen sexys, sí sí, eso he dicho: sexy. Le da un toque interesante a la persona, un toque de diferente que antes se huía de él. Es cierto que en nuestra sociedad cada vez más se busca lo distinto, lo diferente de nosotros o la sociedad, pero en verdad creo que No es otra cosa que una simple hipocresía. Ahora se llevan las gafas, y que se vean bien. Incluso conozco a gente que las leva sin graduación.. me estoy yendo por los cerros de Úbeda de nuevo.
Esas gafas, que las quiero, que me dejan ser quien quiero ser porque veo lo que debo ver, no me engañan mi cuerpo sí. Es como cuando platón afirma que nuestros sentidos nos engañan, en este caso es cierto, en el resto creo en ellos al 100%. Pero es cierto, es algo material, algo ajeno lo que nos permite ver la realidad. Hoy sin más quería darle homenaje a mis gafas, me han salvado de ver algo que necesitaba…

jueves, 30 de septiembre de 2010

mi ídolo

Esta es la conga del trasnochador, la conga del vampiro satirión… así comienzo porque soy feliz. Nunca pensé tener un ídolo, bueno, siempre hay gente como tus padres a los que quieres seguir y convertirte en algo parecido, pero un ídolo, un dios? No.

Ayer hablábamos como un cantante o grupo te puede hacer sentir completamente lleno, podrías ser Bon Jovi, ACDC, o la música clásica. Entonces me vino a la cabeza Fito. Pero fito es otra cosa totalmente diferente. Me apetece escucharlo a todas horas, pero conjugo las canciones con el estado de ánimo y me ayuda a llevarlo. Sin embargo no es un chute de adrenalina. Entonces, me acuerdo de algo que me hace llorar de emoción, algo que me llena totalmente, que me hace reír, que me recuerda lo bueno de la vida, lo malo y aquello que no quiero. Me recuerda quien era, quien soy y me hace segura para continuar siendo yo. Esa música de fondo que escucho y se me pone el vello de punta. Esa guitarra que me hipnotiza, se detiene el tiempo y pasan horas y sigo en lo mismo, con la misma emoción. Se van actualizando pero siempre en su misma línea. Por un momento me creo q son exclusivas para mí, únicas y perfectas. Que me cantan a la cara, queme desean lo mejor,,,

Las lágrimas recorren mi cara de manera inútil. Creo que lo he decido hoy, y lo mejor es que creo que no me arrepentiré nunca de tal decisión. Me rindo, a tus pies, los más grandes de sentimiento tan vuestros y míos… Carnaval: comparsa, chirigota y coro, déjame quererte porque ahora mismo estoy tremendamente enamorada de ti.

martes, 28 de septiembre de 2010

casa




Llega el frío y me recuerda a aquello de que tengo que escribir. Me parece un poco surrealista, puesto q esto comenzó de una manera muy distinta a lo que estoy haciendo realmente.
Qué es casa? Lo que podemos llamar casa es donde eres tú, donde estás cómodo y no tienes problemas con nada, miento, con todos excepto contigo mismo. Las crisis existenciales no te nublan puesto q te plantea pocas coas. A ver me explico: casa es tú, esa persona que quieres ser, la que mira en el espejo y ves que seas tú, y no otro. Bajando esta mañana en el ascensor a clase, 7.45 pal que no lo sepa, me miré al espejo y entre tanta ojera vi a la Lolina de siempre y le sonreí. Por qué? Por qué ayer sí y otros muchos días no? Yo creo que tuvo que ver demasiado esas charlas recientes con gente de verdad. Charlas francas que me ha dejado decirlo todo sin vergüenza, sin pensar qué dirán y sabiendo que el otro me escucha sin problemas. Comprendiendo tonterías inconcebibles y acordando disparidades. Maduramos poco a poco, pero algunos l hacen de golpe, o al menos eso parece. Pero lo que más me gusta de las conversaciones estas que te devuelven a ti son os temas tan humanos e idiotas por los que se profundiza y te sientes más tú. Digan lo que digan, los amigos son los amigos, y cuando lo son de verdad no te decepcionan.
Decepción, de nuevo, otra vez, inmersa en una incoherencia que me duele y entonces una voz me dice: otra vez estás ahí, hundida en ti por ser tan inocente. Qué pasa que en esta vida hay que ser cruel a no sufrir? Que luego me lo digan cuando soy borde en las discotecas, me parece de coña. No se puede ser borde con un pesao de discoteca borracho que solo da la vara, pero si se debe serlo con la gente de normal. Lo siento, por mucho que el frío esté en pamplona aún no se me ha helado el cerebro, me niego a ser tan estúpida como aquella gente que no soporto.
Entonces, qué es casa? Pocas veces en mi vida me he sentido como en casa: en goimendi, no lo sé, creo que nunca pero influye aquello de que éramos 100, q no había tele ni nevera que saquear… mi nuevo piso, sí, he tenido momentos míos de música a toda potencia, levantarme a la tantas sin q me despierten, ir en ropa interior con tranquilidad, tener mi habitación hecha desastre y ordenarla en domingo de resaca con ventana abierta y aireando el pestazo que dejan los inútiles fumadores en los bares, y sin tener que decir ese momento de siesta con cafelito en el sofá. Sí, eso es casa.
Ahora me sale una sonrisa, porque escucho de fondo a los santos, esos santos que me permiten escuchar a mi verdadera casa, con esa música que me atrapa. Qué poco queda pa carnaval.
Por favor si lees esto, no pienses, no juzgues, esta es posible que no sea yo en el momento, pero quería escribir… lo siento volveré, pero sigo pensando. Mi vida ha tenido unos días de estés y silencio pero volver la música, las letras, las canciones y todo lo demás.. por favor, perdona las tonterías dichas. El frío me congela, 8 ºC en septiembre s intolerable lo mires por donde lo mires. Me da pena que lean esto tanta gente, porque ya me condiciona, aunque ya subiré una de las mías puras, sin prejuicios ni tonterías. Necesito ese voto de confianza. Hoy sí.


una canción: ELLa, Alejandro Sanz

lunes, 13 de septiembre de 2010

gafas


Hoy solo voy a publicar con una frase que me ha gustado mucho en el día: “Los amigos son como las gafas: te hacen parecer inteligente hasta que se rayan. Pero siempre se encuentran algunos alucinantes e increíbles, que te dejan ver lo bueno en la vida”
Echo de menos escribir, aunque aún no he tenido demasiado tiempo para hacerlo. Y a todo esto, yo sigo con mis lentillas coloreadas engañando a gente…

jueves, 5 de agosto de 2010

cuerda de la vida, una necesidad

Hoy es de esos días en los que decido que si no escribo mi cabeza explota, porque es escribir lo único que me la va a aclarar.
Verano, llega, viene y va. Nos movemos pero nos quedamos. Una sensación de cambio excesivamente extraña, porque como son el resto los que se mueven, cambian, y nosotros perecemos, parece que es distinto a cada momento si movernos de nuestro agujero. Débil, muy débil el sentimiento de marcha, sentimiento de huida que crece pero que por ahora me mantiene en mi lugar. Busco, como todos, una salida a la monotonía, cuando me doy cuenta de lo simple que es cambiar, porque nunca un día es igual a otro ¿verdad?
Lo peor, día rayante sin sentido en los que perder la cabeza suena como mejor opción. Enfermedad y tontería toda junta que no me deja disfrutar de todo mi entorno, pero, y yo qué hago? miro por mi ventana y es de esos días en los que no veo los barrotes blancos horizontales que me encierran. Veo más allá, mucho más allá. Veo un futuro que se ve igual de bonito que el cielo azul sobre los árboles que contemplo me deslumbra.
Pensar. Llevo mucho tiempo pensando, a la vez sin pensar. Digo, hablo, a una velocidad que he de decir que a veces es difícil de seguir, pero me hago entender. O eso creo, o mejor dicho, quiero creer. Muchas veces siento ese automático que ponen las personas que n te escuchan. Te miran fijamente, pero ellos n se dan cuenta e que eres capaz de atravesar sus ojos y notar si están viviendo tu historia o tienen mares en ellos en los que los peces flotan sin sentido. Ese automático sin el que no podrían vivir. Porque aguantarme ya tiene mérito.
Futuro, y capacidad. Primero capacidad. Esa habilidad mía de enzarzar temas, capítulos de mi vida. El otro día, mientras dormitaba en un avión, con esas turbulencias que atontaron a la tripulación, pensaba: yo soy como una cuerda. Puede ser recta, cuando me da por la responsabilidad. Loca, cuando me da por no parar ni pa respirar, iba decir pa comer, pero eso nunca sucede… con nudos, porque todos tenemos nuestros baches, pero lo que más me asombraba no fue eso, sino que por mucho nudo que veía la cerda continuaba, seguía, como los saltos en mis conversaciones, como mi humor, como la vida misma.
Tengo un amigo que me recuerda a diario que la vida es lo más bonito que tenemos. Por otro lado es algo sin sentido, es nunca hemos tenido otra cosa, así que, no por menospreciarlo, pero no tendría más sentido concretar? A ver, todos queremos a la familia, los amigos, al perro, aunque este sigue siendo familia. Pero ya. Algunos también aman su carrera, la naturaleza, el mar, viajar… pero todo es lo mismo no? Bueno se me está yendo. Empecemos.
Somos felices, pero para qué? Tenemos un sentimiento muy vago que nos dice que somos felices y que de repente esboza una mueca con la boca llamada sonrisa. Además es algo contagioso cuando vemos a un niño riendo, en seguida sonreímos, y tenemos una gratitud que sigo sin comprender. Conozco la sensación, me siento afortunada, menos mal.
Tengo muchas coas en la cabeza ahora, pero no me apetece alargar esto más. Espero volver a esto, porque hoy me acordé de cuanto lo he necesitado. Una vez más, gracias al que inventó la escritura, me salva la vida a diario.