Escondido y oculto se hallaba. Parecía a metros de profundidad pero salió como si fuese fina seda lo que recubría. Salió con fuerza, expresión, quemando la tela de encima y decidiendo no cubrirse por mucho tiempo, o al menos lo que se pueda.
Cosas que te cuentan y no vives. Cosas que sueñas pero no llegas. Un clásico tan actual que cuesta mantenerlo, pero se mantiene solo. Un día a día luchando por ese final, o ese camino perfecto a recorrer. Un camino que carece de calzada y personajes, sino un prado inmenso en el que con tus pies describes tu vida. Irretrocedible.
Miedo y ganas. Es eso? Es el miedo lo que te lanza adelante o hacia atrás? Parece que el miedo nos impulsa a algo. Es positivo. Si está, quiere decir que la decisión está tomada, que hemos aceptado, pero simplemente nos acobarda que sentimientos reales se aferren a algo. Eso es el miedo.
Un ramo de flores que escondía una risa y ridículo, pero a su vez emoción. Una sonrojez sin sentido, más por la otra persona que por uno mismo. Una poesía que como no fue para mí, siempre sonó cursi y despreocupada. Unas palabras que tan simples, tanta importancia aportan. Unas muecas tan vacías en sonido pero llenas de imagen.
Un pato solo, que ha estado solo y seguirá solo por un tiempo, o no.
Por una vez que unos ojos miren no vean, miren. Poder darte cuenta de las cosas porque el tiempo parece detenerse. Una hora tras horas de contemplación básica, sin historias, sin tonterías, ojos que miran y sonríen sin pestañear. Porque de vez en cuando nos toca a todos, o no.
Harta de radiografías de esqueletos con pintura, todo chasis y chapa, cero motor. Sin embargo, entre tanta cabeza existe alguna medio inteligente que se arriesga y puede acertar. Pero hoy en día nos crearon cobardes y solo lo fácil y bonito de cara es lo que vale. Seremos estúpidos los humanos en no poder atravesarnos con la mirada e inspeccionar de lo que nos componemos. Así habría menos desilusiones, menos películas, más sinceridad pero quizás menos misterio que es lo que le da emoción a la vida. Peor sin misterio no hay vida, sin acción tampoco.
Actuad, cambiad, sed… me da igual, pero algo, que no esté vacío, que se base en algo más de artimañas de si paso por aquí será así o por allá asá. Menos forzado, más natural, más tú y menos sociedad. Eso hace falta, menos sociedad y más personalidad.
Todos preguntan por la espera, pero nadie estima una llegada. Todo por una lucha que se puede hacer eterna, pero soportable si no se encuentra en el desierto. Por un mundo mejor en el que aprender sea camino no objetivo, y la felicidad llegue como el periódico: todos los días a casa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario