miércoles, 18 de mayo de 2011

Espejo

Te ves. 

Eres tú pero es otro. 




Pero te ves. Miras y reconoces pero no eres capaz de objetivarlo, eres tú pero e otro. Entonces es cuando empiezas a escuchar y es como si tu consciencia estuviese hablando en alto, los mismos gestos, las mismas palabras, las mismas impotencias y los sinsentidos de la vida cotidiana. Abres la boca para decir algo que te parece claro pero en cuanto escapa de tu boca es como que carece de sentido. Callas. Silencio. Soledad momentánea. Entonces al fin dices algo que parce lógico y adecuado. y piensas: ¿por qué no soy capaz de decírmelo a mí misma cuando es preciso? Alucino. El poder de la mente humana. Infinita pero tan limitada.
Leí hace poco que "la infelicidad es una percepción delirante de la realidad que los que participan de tal delirio no lo pueden reconocer". Eso me hizo pensar. Entonces, ¿la tristeza no existe? ¿la pena es ficticia? ¿El sentimiento de soledad es imaginado? la vida me ha engañado entonces durante...siempre? nada nuevo que me impresione como para contradecir esto.
Un espejo. Transparente y de color. rojo... colorado....sonrosado... torna azul con brotes de verde.. de fondo un bonito blanco

La impotencia de la no ayuda, la sensación de estupidez al quedarte con cara de inútil por no saber qué es más adecuado o directamente afirmar que aquello que sentías carecía de sentido. Por eso son sentidos ¿no? se sientes no se describen. Están no se buscan ni crean. Puedes buscar placer o felicidad o amargura, pero viene... la puedes llamar pero si no le abres la puerta se queda cual mendigo tirado en la calle, sin hogar, sin lugar. Sola y aburrida. a cuánta gente mandaría a mendigar. Pero no debo o no quiero. Porque deber es también querer deber. Quiero deber ser buena. Quiero saber que lo que salga de mi imaginación y cabeza no haga daño directo, a los colaterales no puedo alcanzar. Empecemos por lo próximo, por lo cercano.

Me miro al espejo y me veo. Sonrío, comprendo. La comprensión qué cosa tan fabulosa. Pero tan difícil y tan subjetiva. No se comprende al otro como tal, sino que se trae a un mundo propio aquello que creemos que el otro siente. Eso de comprender puede ser una absurdez o toda una satisfacción. Yo sonrío al sentirme comprendida. Cuando no es como que me traslado a otra dimensión, no superior sino simplemente diferente.
Últimamente me gusta charlar, largo y tendido, sobre un futuro próximo y sobre mis miedos. Los alejo de mí, los hago ficticios, pero los acerco y al verlos con lupa les tengo menos temor.

¿El comienzo de algo nuevo? un promesa propia por cumplir. Una búsqueda que, espero, no acabe nunca.

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