el tiempo asa. las cosas siguen igual aunque evolucionan a paso de caracol. pero es mirada y sonrisa son perennes en la cara. ¿por qué será que una triste canción nos hace llorar? qué nos transmite? aún no lo sé. felicidad escondida bajo las arenas de una playa no-pisada.
un gesto que demuestra cobardía, unas palabras vacías y confianza en un extraño. todo en un minuto, en un gesto en un momento. y paras a pensar dentro de ese remolino y ves: qué es? no sé. pero es. es vida, es cóctel, es gazpacho, es mezcla.... es.
unas agujetas con tanto sentido, un dolor insensible, un sentimiento ausente, un recuerdo bonito, un momento vacío.
sola y acompañada por el camino, con la compañía que no reconoces, con la persona que no esperabas. abandonada por aquellos otros indignados de tu vida. traicionada por sentimientos equivocados, luchando por un sentido equivocado.
buscando la normalidad compartiendo radicalismos, de la nada al todo. pero ese toda sigue igual de vacío. ahora sé que esl todo tampoco es la solución. la soledad y el silencio. os echo de menos.
lluvia y sol, felicidad y mala leche. festejar y recoger. integridad y el dispersarse. todo en uno. paz en el jardín, pero locura entre árboles. silencio al mar junto a reggaetonning mezclado con olas.
el mundo es tan complejo que por más que intento comprender lo no lo consigo. sentido: ninguno. pero de eso se trata no? para qué serviría la justicia sin que la vida fuese injusta. yo quiero esas piernas, esos ojos pero t´quieres mi buena suerte. es un por tí y mañana por mí. porque el ser humano es tan cobarde y ta desordendo que ni con cabeza sobre los hombros resuelve la más fácil de sus tareas, estar tranquilo.
irme lejos
tanto que no sea encontrada
simplemente yo y con la mente abierta en dos: mira si quieres, espero no asustarte on lo que puedas encontrar
lunes, 25 de julio de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
Espejo
Te ves.
Eres tú pero es otro.
Pero te ves. Miras y reconoces pero no eres capaz de objetivarlo, eres tú pero e otro. Entonces es cuando empiezas a escuchar y es como si tu consciencia estuviese hablando en alto, los mismos gestos, las mismas palabras, las mismas impotencias y los sinsentidos de la vida cotidiana. Abres la boca para decir algo que te parece claro pero en cuanto escapa de tu boca es como que carece de sentido. Callas. Silencio. Soledad momentánea. Entonces al fin dices algo que parce lógico y adecuado. y piensas: ¿por qué no soy capaz de decírmelo a mí misma cuando es preciso? Alucino. El poder de la mente humana. Infinita pero tan limitada.
Leí hace poco que "la infelicidad es una percepción delirante de la realidad que los que participan de tal delirio no lo pueden reconocer". Eso me hizo pensar. Entonces, ¿la tristeza no existe? ¿la pena es ficticia? ¿El sentimiento de soledad es imaginado? la vida me ha engañado entonces durante...siempre? nada nuevo que me impresione como para contradecir esto.
Un espejo. Transparente y de color. rojo... colorado....sonrosado... torna azul con brotes de verde.. de fondo un bonito blanco
La impotencia de la no ayuda, la sensación de estupidez al quedarte con cara de inútil por no saber qué es más adecuado o directamente afirmar que aquello que sentías carecía de sentido. Por eso son sentidos ¿no? se sientes no se describen. Están no se buscan ni crean. Puedes buscar placer o felicidad o amargura, pero viene... la puedes llamar pero si no le abres la puerta se queda cual mendigo tirado en la calle, sin hogar, sin lugar. Sola y aburrida. a cuánta gente mandaría a mendigar. Pero no debo o no quiero. Porque deber es también querer deber. Quiero deber ser buena. Quiero saber que lo que salga de mi imaginación y cabeza no haga daño directo, a los colaterales no puedo alcanzar. Empecemos por lo próximo, por lo cercano.
Me miro al espejo y me veo. Sonrío, comprendo. La comprensión qué cosa tan fabulosa. Pero tan difícil y tan subjetiva. No se comprende al otro como tal, sino que se trae a un mundo propio aquello que creemos que el otro siente. Eso de comprender puede ser una absurdez o toda una satisfacción. Yo sonrío al sentirme comprendida. Cuando no es como que me traslado a otra dimensión, no superior sino simplemente diferente.
Últimamente me gusta charlar, largo y tendido, sobre un futuro próximo y sobre mis miedos. Los alejo de mí, los hago ficticios, pero los acerco y al verlos con lupa les tengo menos temor.
¿El comienzo de algo nuevo? un promesa propia por cumplir. Una búsqueda que, espero, no acabe nunca.
jueves, 14 de abril de 2011
Una risa tras una rosa que hoy se convierte en admiración
Escondido y oculto se hallaba. Parecía a metros de profundidad pero salió como si fuese fina seda lo que recubría. Salió con fuerza, expresión, quemando la tela de encima y decidiendo no cubrirse por mucho tiempo, o al menos lo que se pueda.
Cosas que te cuentan y no vives. Cosas que sueñas pero no llegas. Un clásico tan actual que cuesta mantenerlo, pero se mantiene solo. Un día a día luchando por ese final, o ese camino perfecto a recorrer. Un camino que carece de calzada y personajes, sino un prado inmenso en el que con tus pies describes tu vida. Irretrocedible.
Miedo y ganas. Es eso? Es el miedo lo que te lanza adelante o hacia atrás? Parece que el miedo nos impulsa a algo. Es positivo. Si está, quiere decir que la decisión está tomada, que hemos aceptado, pero simplemente nos acobarda que sentimientos reales se aferren a algo. Eso es el miedo.
Un ramo de flores que escondía una risa y ridículo, pero a su vez emoción. Una sonrojez sin sentido, más por la otra persona que por uno mismo. Una poesía que como no fue para mí, siempre sonó cursi y despreocupada. Unas palabras que tan simples, tanta importancia aportan. Unas muecas tan vacías en sonido pero llenas de imagen.
Un pato solo, que ha estado solo y seguirá solo por un tiempo, o no.
Por una vez que unos ojos miren no vean, miren. Poder darte cuenta de las cosas porque el tiempo parece detenerse. Una hora tras horas de contemplación básica, sin historias, sin tonterías, ojos que miran y sonríen sin pestañear. Porque de vez en cuando nos toca a todos, o no.
Harta de radiografías de esqueletos con pintura, todo chasis y chapa, cero motor. Sin embargo, entre tanta cabeza existe alguna medio inteligente que se arriesga y puede acertar. Pero hoy en día nos crearon cobardes y solo lo fácil y bonito de cara es lo que vale. Seremos estúpidos los humanos en no poder atravesarnos con la mirada e inspeccionar de lo que nos componemos. Así habría menos desilusiones, menos películas, más sinceridad pero quizás menos misterio que es lo que le da emoción a la vida. Peor sin misterio no hay vida, sin acción tampoco.
Actuad, cambiad, sed… me da igual, pero algo, que no esté vacío, que se base en algo más de artimañas de si paso por aquí será así o por allá asá. Menos forzado, más natural, más tú y menos sociedad. Eso hace falta, menos sociedad y más personalidad.
Todos preguntan por la espera, pero nadie estima una llegada. Todo por una lucha que se puede hacer eterna, pero soportable si no se encuentra en el desierto. Por un mundo mejor en el que aprender sea camino no objetivo, y la felicidad llegue como el periódico: todos los días a casa.
domingo, 13 de marzo de 2011
palabras
¿Conoces esa sensación de estar en silencio durante mucho tiempo, que cuando intentas hablar la voz parece que quiere seguir atrapada en tu garganta? Es gracioso, alguien como en quien las palabras sin sentido suelen brotar solas, sin complejos ni ataduras… sin embargo cuando llegamos a este paraíso terrenal en el que vivimos, dejando la definición de paraíso para otro momento, las cosas importantes son aquellas de las que menos hablamos. ¿Será por eso que llegan a ser más importantes? A veces me planteo cómo es posible que gente tan cercana y querida no conozca mi persona, es ridículo o aún peor: es triste.
Una gota tras otra caía la cascada. Mientras un silbido de felicidad se oía entre los árboles, el sol en la cara y una pequeña brisa que no es suficiente para apartar la calidez en el cuerpo. Un libro. Un pensar. Sola, o acompañada. Niños y adultos luchando por la paz del día. El olor. Aún no huele a primavera. Es como si las flores aún no quisieran oler y dejaran su belleza limitada a sus colores. Es triste, el olor siempre desea acompañar.
Busca. No, ahí no. Busca dentro, fuera ya está todo inventado. Habla contigo, o díselo a alguien, pero de ti, y sólo de ti. Nunca comprenderé el sentido de hablar, aclara la cabeza, sí, pero son simples sonidos que salen de una boca generalmente preocupada por lo que está a punto de decir. Una canción que se escapa de sus labios, sin demasiada claridad. Es como un susurro sutil, como un tarareo. Lo llaman la banda sonora interna. Hay gente de la que la puedes oír. Otros, simplemente le ponen sonido a su silencio interior.
El silencio, y volvemos a ti. Pero no quiero, es demasiado, hoy no me apetece hablar de ti.
Una gota tras otra caía la cascada. Mientras un silbido de felicidad se oía entre los árboles, el sol en la cara y una pequeña brisa que no es suficiente para apartar la calidez en el cuerpo. Un libro. Un pensar. Sola, o acompañada. Niños y adultos luchando por la paz del día. El olor. Aún no huele a primavera. Es como si las flores aún no quisieran oler y dejaran su belleza limitada a sus colores. Es triste, el olor siempre desea acompañar.
Busca. No, ahí no. Busca dentro, fuera ya está todo inventado. Habla contigo, o díselo a alguien, pero de ti, y sólo de ti. Nunca comprenderé el sentido de hablar, aclara la cabeza, sí, pero son simples sonidos que salen de una boca generalmente preocupada por lo que está a punto de decir. Una canción que se escapa de sus labios, sin demasiada claridad. Es como un susurro sutil, como un tarareo. Lo llaman la banda sonora interna. Hay gente de la que la puedes oír. Otros, simplemente le ponen sonido a su silencio interior.
El silencio, y volvemos a ti. Pero no quiero, es demasiado, hoy no me apetece hablar de ti.
martes, 15 de febrero de 2011
reloj: desaparece!
En este momento desearía no haber tenido nunca reloj. Reloj que paraba el tiempo o que tan solo lo desaceleraba en dichas ocasiones. y me daba tiempo a hacerlo todo.
Sin embargo ya entonces eran demasiadas cosas, que juntas creaban un yo-ocupado y multitarea. Ahora que esas acciones repercuten más en mi persona, que tienen no solo acción sino reflexión sobre sí misma cogida de la mano... Es imposible meter esa cantidad de cosas. Ahora me encantaría tener la sencillez de un perro que sigue su instinto de supervivencia y no se plantea más allá de lo que tiene ante sus narices. No tiene pasado, y no busca un futuro. Solo tiene un presente que vivir.
Los recuerdos son bonitos cuando permanecen recuerdos, al igual que el futuro cuando sus proyecciones se mantienen en él.
Espero que mi escala temporal vuelva a su sitio pronto. Yo estoy aquí y ahora aunque mi cabeza siga deambulando temporalmente.
Sin embargo ya entonces eran demasiadas cosas, que juntas creaban un yo-ocupado y multitarea. Ahora que esas acciones repercuten más en mi persona, que tienen no solo acción sino reflexión sobre sí misma cogida de la mano... Es imposible meter esa cantidad de cosas. Ahora me encantaría tener la sencillez de un perro que sigue su instinto de supervivencia y no se plantea más allá de lo que tiene ante sus narices. No tiene pasado, y no busca un futuro. Solo tiene un presente que vivir.
Los recuerdos son bonitos cuando permanecen recuerdos, al igual que el futuro cuando sus proyecciones se mantienen en él.
Espero que mi escala temporal vuelva a su sitio pronto. Yo estoy aquí y ahora aunque mi cabeza siga deambulando temporalmente.
jueves, 10 de febrero de 2011
blanco como la nieve, rojo como la sagre.
Cerré los ojos y le vi: Leo. Yo era un Leo aunque de distinta forma. Los abrí, un libro. Lo apreté con fuerza y respiré hondo. Lo acaricié y supe que aprender es tremendamente fácil cuando te dejan. Lo miré con ojos tristes de pensar que se había acabado. Lo releeré, pero seguirá teniendo el mismo final. Espero seguir descubriendo en él.
Colores, vacío y silencio. El miedo a la nada y el todo. Luz y oscuridad observando desde una sombra gris. Paz. No comprendo, pero me da paz.
Lo huelo, inspiro, huele a tranquilidad.
Lo miro y con bordes gastados me recuerdan que lo he paseado por toda la ciudad, luchando en el bolso contra mis bolígrafos, llaves y tecnologías inútiles sin las que sé vivir. Lo he visto en la mesa, en la estantería incluso deambulando por el salón. Demasiado tiempo he estado sin agarrarlo. Sin embargo agradezco el tiempo de reflexión entre página y página.
Miro esos ojos verdes y me parecen tristes, pero me dan fuerza y me recuerdan que soy yo la única que puede cambiar las cosas. Miro para adentro y me veo, pero no veo nada, aún vacía pero tan repleta de cosas.
Hacía tiempo que no oía silencio. Antes me daba miedo, al igual que el blanco. Pero últimamente lo echo de menos. Leo, quizás él, me ha ayudado a vivir el blanco. A pensar el blanco. A ser blanco. Hacía tiempo que no deseaba estar en otro lugar. Hacía tiempo en que en mi mente sólo había una única cosa que eclipsaba al resto de mi mundo. Sin poder mirar el reloj, sin matarme las manos, sin que sangre corra de mis labios y sin que el estruendo de mis articulaciones gastadas sonaran en el ambiente bibliotecario. Creo que voy a seguir leyendo. Por ahora, lo único que me calma y crece al mismo tiempo.
Gracias Alessandro
Colores, vacío y silencio. El miedo a la nada y el todo. Luz y oscuridad observando desde una sombra gris. Paz. No comprendo, pero me da paz.
Lo huelo, inspiro, huele a tranquilidad.
Lo miro y con bordes gastados me recuerdan que lo he paseado por toda la ciudad, luchando en el bolso contra mis bolígrafos, llaves y tecnologías inútiles sin las que sé vivir. Lo he visto en la mesa, en la estantería incluso deambulando por el salón. Demasiado tiempo he estado sin agarrarlo. Sin embargo agradezco el tiempo de reflexión entre página y página.
Miro esos ojos verdes y me parecen tristes, pero me dan fuerza y me recuerdan que soy yo la única que puede cambiar las cosas. Miro para adentro y me veo, pero no veo nada, aún vacía pero tan repleta de cosas.
Hacía tiempo que no oía silencio. Antes me daba miedo, al igual que el blanco. Pero últimamente lo echo de menos. Leo, quizás él, me ha ayudado a vivir el blanco. A pensar el blanco. A ser blanco. Hacía tiempo que no deseaba estar en otro lugar. Hacía tiempo en que en mi mente sólo había una única cosa que eclipsaba al resto de mi mundo. Sin poder mirar el reloj, sin matarme las manos, sin que sangre corra de mis labios y sin que el estruendo de mis articulaciones gastadas sonaran en el ambiente bibliotecario. Creo que voy a seguir leyendo. Por ahora, lo único que me calma y crece al mismo tiempo.
Gracias Alessandro
el "yo" en las cosas
“la televisión castra nuestra creatividad”. Esta frase me ha hecho despertar hoy. Me llamaba la atención la cara de mis padres aquel día en eurodisney cuando lo que veían era el castillo de la cenicienta, a ET volar o dinosaurios que se movían y rugían. Eso no había salido de más que sus cabezas o lo que sus palabras vagamente consiguieron describir. Sin embargo ahí estaba. Por un lado alucinas, te asombras y contemplas lo maravilloso que es. Por otro lado es triste.
into the night: Santana con Chad Kroeger
La primera vez que experimenté qué mal hace la imagen hecha por otro fue cuando vi la película de Harry Potter. En mi cabeza todo era diferente. Por mucho que se adaptase al libro, un libro te deja volar, te deja ser tú y cuando te describe algo como bello, es tu bello lo que ves. Cuando te dice que algo es feo, es tu concepto de feo lo que sale en tu cabeza. Sin embargo, cuando nos lo ponen por delante, es como si nos quitaran protagonismo, nos dejan sin posibilidad de cambio, de riqueza, de todo. Cuando dicen una imagen vale más que mil palabras, n creo que sea del todo cierto. ¿Y el entusiasmo de esas palabras? ¿y el significado colateral que le concedes con el tono? Eso no se ve en una imagen. Expresión, quizás, pero ya no es tuya sino suya. Sigo pensando que la imagen te puede estropear mucho.
No es lo mismo cuando oyes una canción que cuando eres tú el que la canta. Obviamente no soy ninguna Aretha Frankling pero es diferente. Pausas, gestos y medias sonrisas que te permiten hacerla tuya. Lo mismo con un libro. Le das tu toque, tu cosa tu tú y no hay más.
Me gustaría ponerle a todo mi vida más de yo yo, y menos de lo demás.
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